La Caza de Gollum

Muy buenas a tod@s... si es que hay alguien ahí.
Rompo el silencio de meses para hacer un poco de divulgación a favor de un fanfilm basado en la obra de Tolkien "El Señor de los Anillos". La película en cuestión lleva siendo producida desde el año pasado, y en ella se narra la historia de Aragorn dando caza a la criatura Gollum para averiguar la verdad sobre al anillo de poder.
La gente involucrada no tiene intención de sacar ningún provecho económico ni cobran por ello, siendo aficionados al libro que únicamente pretenden contar la historia. De hecho, incluso pedían colaboración, por si alguien a quien se le diera bien alguna de las tareas que necesitaban realizar queria formar parte del proyecto, fuera profesional, aficionado o principiante total.
De momento llevan gastadas unas 3.000 libras, y la película (de unos 40 minutos de duración) estará lista a principios del 2009 para descargar en su página web: http://www.thehuntforgollum.com/.
Si os gusta el Señor de los Anillos (el libro, no él en sí mismo :p), no dudéis en visitar la página.
Yo, por mi parte, ya tengo ganas de poder ver el resultado.

Cómo ser heavy (I)

El otro día, un amigo mío que se dedica a navegar por blogs y foros de adolescentes atribulados por sus problemas, me dio la idea de este post. Parece ser que, por ahí fuera, la gente se pregunta cómo ser algo. ¿Cómo puedo ser aficionado de la Selección? ¿Cómo puedo ser popero? ¿Qué hacer para ser Emo?. Pues bien, adolescentes sin personalidad alguna sedientos de camaleonizaros en algo que no sois ni sentís, aquí tenéis unos consejos sobre cómo ser heavy.

Para ser heavy, lo primero que hay que procurarse es la vestimenta. Dado que estamos en verano, os voy a proponer un estilo que, si bien no es el auténtico de metalero de libro, os permitirá ir cómodos a la par que molones (¿aún decís esto los jóvenes?). Tirad las converse y las camisetas con mensajes friki-ambiguos, y agenciaros el auténtico vestuario heavy. En primer lugar, una camiseta negra de algún grupo híper conocido: Iron Maiden, Metallica, Mötorhead, AC/DC, las de Manowar se llevan mucho, etc. Ahora unos bonitos pantalones cortos (o pirata a la altura del gemelo) con estampado militar. Todo esto lo completamos con un chaleco vaquero lleno de parches: un parche gigante en la espalda, un par de logos en la pechera, y toda clase de parchecillos de todos los grupos existentes posible en el resto de la chaqueta. Ahora esto lo rematamos con unas zapatillas negras de cualquier marca baratuna, una pulsera de pinchos en la muñeca y un colgante en forma de púa. Muy bien, queridos lectores, ya estáis vestidos de heavy. Sólo os falta dejaros el pelo largo, aunque ahora hay todo tipo de heavys el pelo largo es lo mejor. Y nada de largo amariconado recortando puntas, con que lo lavéis ya vale, la peluquería para las marujas. Los que llevéis la maldita “greña emo” sobre la cara ya estáis cortándoosla o integrándola hacia atrás en la melena.

Obviamente no todo es la apariencia (¿verdad?), así que tendréis que culturizaros un poco en la religión del metal. Lo primero que hay que hacer es elegir un grupo de los grandes como favorito y adoptarlo como Mesías. Aquí lo suyo es ser fan de AC/DC, Iron Maiden, Metallica... vamos, los mismos que la camiseta que hemos comprado. Seguidamente entraremos en un foro y buscaremos los discos que la gente dice que son los mejores. Aprovechad que estáis en el foro y quedaros con alguna frase lapidaria para utilizar en las conversaciones que tendréis con otros metaleros. Por ejemplo: “estos no harán un concierto como el de Donington del 88”, “Clive Burton si que le metía caña, éstos ya no tienen huevos”, “son los mejooooooresssss!”, “El De Maio es más heavy que una lluvia de hachas”, etc.
Continuaremos eligiendo uno de los mismos grupos de arriba para odiarlos a muerte. Gritar “son muy comerciales”, “dan asco”, “puta panda de drogadictos maricones” nos hará parecer que les odiamos más.
El ritual de aprendizaje sigue con el estudio de los grupos clásicos, que merecen todo el respeto del mundo. Aprenderse quienes son Black Sabbath, Led Zeppelín, Rainbow es de carácter obligado, así como conocer alguna de sus canciones.
Ya por último, tenéis que elegir un grupo minoritario para ser el fan número uno. Todo heavy tenemos un grupo poco apoyado a nivel masivo pero que nos vuelve loco. Suele ser un grupo local/nacional poco reconocido. Aquí lo tendréis más jodido porque en los foros no se habla mucho de ellos... pero si queréis ser heavys también hay que currárselo un poco. Cada vez que suene una canción de ellos (si es que suena) en algún garito, deberemos fliparnos como Angus Young pasado de anfetas (¿qué quién es Angus?, repasad el primer punto, id a la wikipedia por el amor de Dios, bueno de Satán que vais a ser heavys).
Con la excusa de escuchar en un “pafeto” alguna canción de los grupos que os habéis aprendido, podéis entablar conversación con alguien al que veáis que les gusta la banda. Mirarle a los ojos y decirle “son la polla” es un buen comienzo. Después haced algún comentario sobre la técnica del guitarra o la voz del cantante, y dejad que vuestro interlocutor lleve el resto de conversación, vosotros asentid levemente cada cierto tiempo, recordad que al fin y al cabo sois heavys de palo. No se os ocurra comparar a los miembros de un grupo con sus enemigos naturales. No os metáis en debates Megadeth-Metallica, Dio-Ozzy, Dickinson-Blaze, Helloween actuales o antiguos y un larguísimo etcétera. Aunque, pensándolo bien, a la mitad ni los conoceréis.

Vamos a proceder ahora a comentaros cómo comportaros. Primeramente, debéis de dejar de ir a los locales que acostumbráis, con nombres de mariconada cool tal como Ambrosía, Piruleto o Mareíto, y empezar a ir a los locales heavys de vuestra ciudad. Son esos que en lugar de proyectar luz la absorben y cada vez que se abre la puerta sale un estruendo del infierno. En cuanto entréis, id a la barra, llamad la atención del camarero cogiéndoos las muñecas a lo Manowar y pedid una cerveza, pero un litro. Nada de martinis con limón ni malibúses con piña, so nenazas, cerveza o whisky (jack daniels) y si puede ser todo junto mejor que mejor.
Una vez que estéis avituallados, debéis sentir la música. Cada acorde de guitarra es una patada en vuestras pelotas, cada solo una puñalada en el corazón. Hay que hacer como que tocáis la guitarra (técnicamente air guitar) mientras movéis la cabeza arriba y abajo como en trance. En este momento, a los ojos del resto de la clientela del bar ya parecéis normales. Conforme vayáis bebiendo cerveza, pasaréis de flipaos a flipaos borrachos, pero eso es justamente lo que os hace falta para llegar el lunes a clase con cara de muerte y poder vacilar al resto.

Si seguís este tópico mini manual de bolsillo, en una semana habréis conseguido pasar de lo que quiera que fuerais a ser el heavy de la semana. Habréis pillado una buena cogorza por primera vez en vuestra vida e incluso es posible que os hayan metido algún sopapo por decir algo inapropiado hablando con algún metalero. ¡Cuantas cósas para contar en vuestro photolog!, ¿no?
Próximamente hablaremos de cómo debéis acudir a un concierto de Metal, lo que vendría a ser algo así como un bautizo. Mientras tanto, seguid practicando las poses metaleras o, si es muy duro, haceos de lo que se lleve esta semana.

Sigue tu apredizaje para ser el perfecto heavy en "cómo ser heavy (II)".

La oficina de aquí al lado: Capítulo V - La subcontratación

Un buen día, mientras miraba las fotos de un diario local, Rosa Mari topó con la palabra “subcontrata”. Extrañada, le preguntó a su marido, quien le puso al corriente de lo que significaba. Esa noche, en sueños, le dio vueltas al tema y por la mañana había encontrado la solución a sus problemas: si subcontratar es pagar a alguien para que haga tu trabajo, y yo tengo algunos pringados bajo mi mando a los que no me hace falta pagar... subcontratar es que me hagan el trabajo por la cara.
Casualidades de la vida, este concepto casaba perfectamente con una nueva regla de su empresa respecto a la división de horas de los proyectos. Cada supervisor tenía un porcentaje del total de horas del trabajo, por analizar y revisar las tareas que los machacas hacemos, regla totalmente justa.
Rosa Mari, muy dada a cogerse el brazo cuando le dan la mano, es toda una maestra en alterar la relación porcentajes/tareas realizadas y no tardó en poner en práctica su plan maquiavélico.
Cada vez que le llega un trabajo, lo coge, lo lee, hace un random en su cabeza para elegir al desgraciado que pagará el pato y lo asigna. No le importa la carga de trabajo del susodicho sujeto. Seguidamente, suelta una frase del tipo: esa es parecida a otra que te he puesto... en teoría no es más difícil. Y aquí finaliza su análisis. Coge el teléfono, llama al jefe de proyecto y le dice que ya ha asignado a alguien para la tarea sonriendo satisfecha. El jefe, aprovecha la llamada y le reprocha alguna de las tareas retrasadas que acumula, lo que desemboca en muchos minutos de quejas sobre lo mucho que la agobian.
A todo esto, los currelas ya nos hemos puesto a trabajar en los regalitos de Rosa Mari. Analizamos, contrastamos, programamos, parametrizamos, instalamos y lo que haga falta. Una vez acabado le comunicamos la feliz noticia a Rosa Mari. Ella te mira con desconfianza y realiza una sarta de “preguntas sandez” que a mí, personalmente, me irritan sobremanera. Para que todos lo entendamos, es como decir que hemos terminado de construir un coche y se nos preguntara si hemos puesto cerradura y tapón en los neumáticos.
Esto ocurre si todo va bien, pero si no podemos arreglárnoslas a solas viene lo que yo llamo “bucle-espacio-temporal-rosamárico”. La cosa va así:
- Rosa, que esto no lo veo claro, a ver si me puedes echar una mano que necesito que me digas si realmente es así o utiliza el protocolo antiguo en otra cadena.
- Sí, ahora me pongo... pero es igual a la otra que te he puesto... míralo y ahora te digo.
Esto se repite hora tras hora y día tras día:
- Rosa, que el tema de los nodos estructurados sigue parado, que no puedo seguir si no me dices tal o cual.
- Sí, sí, en eso estoy... en cuanto acabe esto te lo miro.
Así hasta que le llaman la atención por no cumplir los plazos, que será cuando nos apretará (hasta las tantas si hace falta) para que encontremos la solución tras preguntarnos si hemos puesto el tapón a los neumáticos.
Y en este tipo de casos se produce el conocido “efecto-echar-mieda-en-ventilador”. Rosa Mari empuña el teléfono, llama al sujeto B a su mando y le cuenta que tenemos problemas y nos ayude: ya somos dos con problemas. Si ese segundo tiene problemas, ella llamará a un tercero para distraerle de sus quehaceres, tenerlo enganchado al teléfono y que encuentre la solución al problema del sujeto B, es decir, nuestro problema, realmente el problema de Rosa Mari o, lo que es lo mismo, aquello que le pagan por hacer.
Finalmente, cuando todo ha acabado, bien por la vía rápida bien por la lenta, ella te pregunta cuánto te ha costado. Tú dices que, por ejemplo, 10 horas. Ella hace el cálculo y te comunica el resultado: 10 para ti, por la tabla me tocan otras 4 para mí... le voy a poner 16 por si hay que hacer algo más (es decir, para quedármelas yo).
Luego vendrán las quejas cuando se acerca la hora de salir porque, entre llamar a casa y pedir hora en la peluquería, no ha podido terminar tal cosa y no tiene horas de proyecto que agenciarse
Y es que Rosa Mari sería cojonuda como sustitutivo del Viagra: te altera el ritmo cardíaco, te pone tenso, es retardante y te hincha las pelotas.