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Festivales de Metal en la piel de toro: heavies sí, ganado no (II)


En la entrada anterior, comenté varios festivales españoles de la última década, intentando contrastar lo que hicieron bien y lo que hicieron mal. En este post terminaré con los principales festivales a lo que he asistido y hablaré sobre los conciertos con mucha afluencia de público.

Kobetasonik 2008
En 2008, me vi atraído al norte de España, concretamente a Bilbao, por un cartel en el que destacaba en luces de neón el nombre de KISS, junto con leyendas del metal como Judas Priest y Dio, y bandas de la talla de Blind Guardian, Helloween, Europe, Gamma Ray, Slayer, MSG, Airbourne, Sonata Arctica y un largo etcétera. Ni corto ni perezoso, me subo al autobús para pegarme 8 horitas de viaje, cargado de emoción y ganas de disfrutar de un fin de semana espectacular.
Llegamos a la zona del festival y el primer palo. Tras la larga cola para recoger las pulseras, se nos informa de que la zona de acampada 1 está llena, y tenemos que acampar en la zona 2. Esta zona de acampada estaba situada en una especie de cantera abandonada, a la que se llegaba tras caminar más de un kilómetro por una senda de tierra con una pendiente más que considerable. Subir a pleno sol mañanero con todos los trastos a la espalda no fue plato de buen gusto. Al llegar nos encontramos con la segunda sorpresa: la acampada sólo tiene una caseta de baños. Ducharse imposible, ir al baño cuestión de horas, hasta conseguir algo de agua se hacía eterno. Al bajar hacia la zona del festival, vemos que la zona de acampada 1 tampoco está mucho mejor acondicionada, y hablando con la gente el comentario principal va sobre esto.
Cola absurdamente larga, lenta y desordenada para entrar con todo el sol del mediodía cayendo a plomo. La gente que sólo va para un día, no puede salir del recinto, cosa que es cuanto menos molesta, ya que no puedes ni ir a recoger algo a la tienda. Una vez dentro, el recinto ni bien ni mal. Escenarios colocados un poco raros uno respecto al otro pero no tiene mucha importancia, salvo que desde uno no se oía el otro, cosa que hacía absurdas las pantallas mostrando el concierto del escenario de al lado. Razonablemente bien surtido de tenderetes pero, una vez más, pocas barras de comida/bebida. Esto, añadido al cambio de moneda real a moneda "festivalera", hacía que al menos te comieras la cola del cambio (esto debe hacerse una única vez en todo un festival para mayor comodidad) y las colas para servirte. Mucha lentitud en el servicio. La cola para la comida épica, más de media hora para conseguir un bocadillo de tortilla seca.
Resumiendo, la infraestructura se lleva la nota más baja de todos los festivales a cuantos he asistido. Creo que en el mismo lugar ya se había albergado el BBK Festival años antes, por lo que deberían tenerlo ya algo preparado, pero una vez más, gana el afán por hacer dinero al menor coste. Todo mal planificado, WC más que insuficientes para la asistencia (rozando los 30.000 el día de KISS y unos 25.000 el día anterior), servicios de barra lamentables y precios carísimos (incluso para un festival), acampadas que sólo eran un recinto donde podías plantar tu tienda, ni seguridad ni servicios para los acampados. En lo musical un 10, tanto por cartel, como por las bandas.
Me fui de allí, jurando que no volvería si no cambiaba la ubicación. No cumplí mi promesa totalmente, pero no volví a acampar allí.

Kobetasonik 2009
Dije que no volvería, pero volví. Esta vez como un señor, de hotel, pero allí estuve para hacerles el caldo gordo un año más. Atraído principalmente por la gira de Mötley Crüe, a quien pensaba que no tendría muchas más oportunidades de ver, me decidí a volver a Bilbao.
Misma ubicación, mismo todo. De la acampada esta vez no puedo hablar, ya que no la sufrí. Punto muy positivo la lanzadera desde San Mamés al recinto del festival, comodísimo y funcionando muy bien.
El recinto todo igual, había que cambiar el dinero, mismos precios (al menos se agradece que no subieran de un año a otro), pocas barras y servicio igual de lento. Esta vez había más casetas de comida, con lo que la gente se repartía más. También ayudó la menor afluencia de público ya que el cartel distaba mucho de la calidad del año anterior (para gustos digamos generales, que habrá opiniones para todo), con lo que las colas se reducían, pero aún así existían.
Me llevé de nuevo la misma impresión, mala planificación (este año ya tenía que ser deliberada) y poca voluntad de hacer bien las cosas. El único detalle que vi en la organización fue la velocidad con que tiraron paja para evitar que la lluvia embarrara el recinto y la lanzadera para ir y venir del festival. Por lo demás, me siguió pareciendo bastante deficiente.

Conciertos de afluencia masiva de espectadores
La verdad es que en España gusta mucho el metal, y concierto que se celebra concierto que tiene su público. Me voy a centrar en los macroconciertos, entendiendo como tales los que suelen dar las grandes bandas por aquí (Iron Maiden, Metallica, AC/DC...) y los festivaletes de un día.
Sin ir uno por uno y de forma general, creo que el principal problema muchas veces es la mala planificación de las infraestructuras necesarias para albergar a tanta gente. En las barras siempre se formas colas enormes, muchas veces por la lentitud de los chic@s de turno que han cogido para el trabajito de un día y no dan abasto con la que les cae encima, y muchas veces por nuestra propia culpa, ya que mucha gente parece pensar que está en un pub y trata de conversar con el camarer@ de turno. Hay muy mala planificación de existencias, casi siempre se acaba algo (este año en Getafe el AGUA, sí, no podías beber agua). También suele haber pocos servicios, con lo que la gente acaba meando en cualquier parte, cosa inevitable ya que el aforo del estadio/pabellón se ve desborbado en miles de personas (caben muchos más en la pista que en las gradas).
Después tenemos recintos desafortunados, que deben ser baratos de alquilar y hacer buen dinero con ellos. Ejemplo flagrante es el recinto del Sonisphere en Getafe, polígono industrial sin asfaltar, no apto para vida humana.
En definitiva, el mal está en querer hacer el máximo dinero posible, por lo que se contratan los servicios mínimos para dar el pego y hacer lo que buenamente se pueda, que el día pasará rápido. Y claro, si da beneficios, los promotores se niegan a aprender de sus errores, porque al fin y al cabo, si traen a un buen cabeza, la gente va a ir. Esto es lo que está matando a los festivales en España, la poca voluntad de crear algo grande y bien hecho.
Los motivos comentados fueron los que me llevaron a decidirme por ir a Wacken. Ya van dos años seguidos. Si los promotores de Wacken no hubieran aprendido de lo que hicieron (y hacen) mal, si nadie hubiera creído en el proyecto, si no hubieran sacrificado dinero por el bien del producto final, probablemente hoy no existiría. Wacken no es de los festivales mejor montados (si no el mejor) del mundo por casualidad, lleva 22 años en liza, cada año se encuesta a los asistentes para mejorar las cosas, se ponen y quitan normas, se añaden servicios, se remodelan cosas, vamos, que lo dejan vivo, evolucionando. Lo mismo aplica para los festivales europeos que ahora mismo están en alza, Graspop, Hellfest, Gods of Metal...
Tristemente en España, hasta que no cambien la mentalidad y dejen crecer un festival, no podremos disfrutar de algo así, y nos tocará juntar los cuatro duros que tenemos para irnos a dejarlos en otro país.

Salud y metal!


Festivales de Metal en la piel de toro: heavies sí, ganado no



Estamos ya en pleno verano y con ello, metidos de lleno en la época de festivales musicales. Como ya llevaba un tiempo sin publicar nada, hoy voy a comentar desde mi punto de vista el tema de organización de festivales con respecto al trato al cliente, es decir, nosotros. Dejando aparte la música y, haciendo un recorrido por los diferentes festivales en que he estado, intentaré justificar el título de la entrada. Porque sí, pienso que en España se nos trata como poco más que ganado. Obviamente habrá honrosas excepciones pero no es la norma común, desde luego.
Siempre me he preguntado si el tema es sólo con el público heavy o es algo general al público español o, mejor dicho, al público de un festival organizado en territorio español. Sinceramente, la verdad es que parece que muchos organizadores cogen el libro de tópicos del heavy metal, y se basan en ellos para montar su tinglado. Los heavies son duros, no hace falta sombra para ellos pues; los heavies beben hasta perder el conocimiento, les pondremos el ¾ de calimocho a 8 euros; el heavy común no se ducha, con tres duchas cada mil personas por si las chicas quieren sobra… Recalco que no conozco como está el tema en otros festivales (salvo el FIB que me pilla al lado), pero puedo hablar de los festivales heavies que son los que me preocupan, jeje. En fin, metámonos en harina.


Rock Machina 2001

Empezamos nuestro viaje en la costa de Moncofar (Castellón), año 2001, Rock Machina. Cuando llego a la zona de acampada prevista, ya se había desbordado su capacidad, por lo que a los nuevos se nos reubicaba (se nos decía que fuéramos, nadie nos llevaba) en la propia playa. La zona de playa “acondicionada” estaba a unos 2km de la zona de acampada principal y zona de conciertos. Por acondicionada se entiende una playa normal, a la que han añadido unos 10 WC, punto. Esta zona de acampada de emergencia se hizo más grande que la original (nefasta planificación), estabas sobre la arena (imposible estar de día por allí descansando), tenías que ir a pinrel hasta la zona de conciertos bajo un sol de justicia y no había la más mínima seguridad para tu tienda, como mucho la patrulla local. Dentro de la zona de conciertos la bebida era cara pero no desproporcionada y te servían con aceptable rapidez.
La zona de conciertos era un campo de fútbol, suficientemente amplio, pero estaba encarado de forma que el sol pegaba de frente al escenario (preguntadle a Roy Kahn o a Jeff Watters sobre este hecho y que os cuenten) y en las cogoteras de los asistentes. Se pasaba bastante mal en las horas de más sol.
El único punto “bueno” que tenían solucionado los organizadores por el mero hecho de celebrar el festival en una localidad costera, era el tema de las duchas. La gente se bañaba en el mar, ducha con agua dulce de las que están en la playa puestas por el ayuntamiento y listos. Pero todo eso estaba allí, no fue un acierto de la organización.
Destacar que ésta fue la segunda edición del festival, lo que evidencia que no planificaron como debieron y no aprendieron nada del año anterior. El hecho de ser un chavalillo despreocupado emocionado ante la oportunidad de ver a Gamma Ray, y estar con los amigos en un festival pasándolo en grande, hizo que no me importara demasiado, encima siendo mi primer festival. Después con el tiempo, es cuando te das cuenta de por lo que has pagado.


Rock Machina 2002

Misma ubicación que los años anteriores, pero en esta ocasión aprendieron de los errores pasados. La zona de acampada era única (no una principal y zonas de urgencia), muy amplia, con unas cuantas duchas, aunque tampoco era para tirar cohetes, unos cuantos WC suficientes para que no hubiera grandes colas, y un bareto a la sombra para poder pasar allí los ratos mañaneros. Estaba bastante lejos de la zona de conciertos, junto a la playa, pero había autobuses lanzadera (punto para la organización). En esta ocasión creo que la acampada gustó bastante, te dabas un bañito en la playa y tenías más opciones para ducharte decentemente, una cerveza bien fresca y a los conciertos en bus.
Una vez más, la organización hubiera fracasado estrepitosamente en el apartado de higiene, si no hubiera sido por el hecho de estar al lado de la playa, pero en comodidad se superó considerablemente respecto a los años anteriores.
Respecto a la zona de conciertos lo mismo que el año anterior, servicios suficientes, servicio de comida y bebida suficiente, y el mismo sol achicharrando la colleja de los asistentes.


Metalmanía 2003 (Villarobledo)

En este caso, el festival se celebraba en el mismo lugar que el Viñarock, por lo que era previsible que la organización fuera sobre ruedas. Para mi gusto no fue así. Un cartelazo espectacular durante tres días de metal, estaba claro que iba a atraer a muchos melenudos a las tierras manchegas, con muchas necesidades que cumplir.
El terreno duro y seco, no lo puso fácil para instalar las tiendas. El calor sofocante durante todo el día tampoco daba mucho descanso, y las largas colas para conseguir una ducha de pago hacían a la gente pensárselo dos veces. Los WC  instalados eran suficientes para evitar grandes colas, pero en algunas zonas se notaba que faltaban unos cuantos más. Di gracias a uno de los bares del pueblo que nos acogió cada mañana hasta la apertura de puertas.
Dentro de la zona de conciertos, muchos puestos de comida y bebida, precios razonables y sectores cubiertos para poder estar un poco a la sombra. A pesar de todo, la zona delante de los escenarios no era muy amplia, con lo que te notabas algo hacinado. Abundaban barras y carpas de pubs heavies (como la Mephisto de Barcelona), por lo que en general te atendían rápido. Pero la cantidad de servicios no se acabó de ver compensada con su calidad.
En esta ocasión suspendo a los organizadores en comodidad e higiene, ya que no parece que se preocuparan mucho en este aspecto.


Metalway 2006 (Gernika)

Tras un tiempo de poco movimiento, decido volver a la ruta con el festival de Gernika. Un largo trayecto en autobús que nos deposita en una pradera boscosa. Suelo mullido, frescor ambiental, parece que esta vez se dormirá mejor. WC suficientes aunque no suficientemente limpios, un pabellón de duchas enorme y unisex (aunque con agua fría… quizá incluso buena idea ;)) un bar en la acampada, aunque para llegar a la zona de conciertos había que caminar un ratillo por la ciudad.
Dentro del recinto, bebida y comida a precios normalitos aunque poca variedad. Lo mejor, dado la cercanía del recinto con la ciudad, era acercarse a los bares del lugar, que decidieron hacer su buen agosto con el festival con multitud de ofertas para atraer a las masas hambrientas y sedientas (mención de honor para el Pacharán casero del bar cuyo nombre no recuerdo). Respecto a comodidades en el recinto: poca sombra, aunque sólo hizo falta uno de los días a mediodía (mientras tocaba Rage yo me asaba a fuego lento), aunque había una grada cubierta donde sí podías descansar al fresco, aunque como era de esperar estaba siempre a reventar. WC suficientes y un mercadillo suficiente para pasar el rato. Ahora mismo no recuerdo bien el servicio de las barras, pero creo recordar que en algunos momentos del último día hubo bastantes aglomeraciones.
Resumiendo, bien en general, no destacaba especialmente por nada, pero el poder ducharte cuando quisieras y el clima del norte hicieron que el festival fuera bastante agradable en general.

Por hoy ya he comentado bastantes festivales. Me dejo para el siguiente post darle cera a los dos Kobetasonik (2008 y 2009) y comentarios sobre conciertos de afluencia masiva.
Como siempre, habrá quien coincida conmigo y quien no. Decir que en todos los festivales comentados me lo pasé en grande, al final se sobrellevan los problemas de “acomodamiento” y disfrutas con las bandas y los amigos, pero estaría bien qué los propios grupos supieran en las condiciones que viven sus fans para poder verlos durante hora y media, a ver si alguno se lo curraba un poco más.
También me gustaría saber vuestra opinión, si hay alguien que realmente lea esto, y que contrastemos las apreciaciones, a ver si es verdad que en España se tiende a tomarnos el pelo o es que somos muy señoritos.

Salud y metal!


Wacken Open Air: Orden de actuación de los grupos


Ya se acerca la fecha, y cada vez van cerrándose más detalles para el Wacken Open Air Festival de este año. Ayer, publicaron en la página web oficial el orden de actuación preliminar de los grupos para este año. Este orden no es el definitivo, pero generalmente hay pocos cambios.
Señalaros que no es el horario de las actuaciones, simplemente el orden en que saldrán cada día en los escenarios dispuestos, con lo que podréis haceros una idea de los movimientos de escenario a escenario que vais a tener que realizar.
La información la tenéis en este enlace: Wacken Open Air Preliminary Running Order

Salud y metal!


El ABC del Wacken Open Air

Como complemento de la entrada anterior con consejos para acudir al Wacken Open Air, hoy os adjunto simplemente un enlace publicado en la web oficial (www.wacken.com), donde aparece detallado cada punto del festival.


Visitando el enlace anterior, y leyendo el anterior post, estaréis más que informados sobre el festival y tomaréis conciencia de su magnitud, cosa que creo que ya tenéis bastante en mente.

Próximamente, según lo vaya publicando la web oficial, postearé más información sobre el festival para darle un poco más de difusión.

Meeeetal!!!!!

Wacken Open Air Festival: información y consejos para sobrevivir



El año pasado, pensando que ya era hora de viajar después de años planeándolo, me decidí a ir al Wacken Open Air. Tengo que decir que fue una de las mejores experiencias de mi vida, tanto que este año repetiré. Así que me gustaría animaros a hacerlo a todos los que hayáis pensado en dar el salto, no os arrepentiréis. Para ello, voy a escribir unos consejos para los primerizos en el WOA, ya que siempre se agradece conocer un poco de antemano las cosas con que uno va a encontrarse (al final os pongo unos enlaces al foro oficial).
En primer lugar, dejar claro que esto no es una guía a seguir, sólo son unos consejos que creo que pueden ayudar a quien no haya ido nunca y siempre desde mi punto de vista. Empecemos.

Llegando a Wacken:


El festival Wacken Open Air se celebra en el pequeño pueblo de Alemania del mismo nombre, a unos 80 kms al norte de Hamburgo. Son 3 días de festival (jueves, viernes y sábado) propiamente dicho, más un día de “previo” donde (al menos este año) tocan las bandas de la batalla de bandas y está abierto todo menos los escenarios principales. El camping está abierto desde el lunes, pero acampar antes del miércoles cuesta 10€ adicionales por persona.
La mejor forma de llegar a Wacken en avión desde España es teniendo como destino el aeropuerto de Hamburgo (HAM). Para ir allí tenéis múltiples opciones dependiendo de la ciudad desde la que salgáis. El día de llegada que a mí me parece perfecto es el martes por la tarde. Pagas la tasa por acampar antes, pero vale la pena por la ubicación. No es que te pongan en la más cercana al festival (esto depende de cómo empiecen a rellenar las parcelas) pero sí suele ser mejor (zona por donde menos gente pase con lo que hay más limpieza). En mi caso, este año llegamos a eso de las 20:30 a Wacken y nos pusieron en el campo U, desde ahí a la zona de festival hay unos 10-15 minutos andando que tampoco es mucho (salvo que vayas “cargadito”).
En mi caso, para ir de Hamburgo a Wacken alquilé un coche. Me parece una buena opción porque, aparte de que puedes parar en un supermercado y llenarlo de comida y bebida, te sirve como campamento base para guardar las maletas y demás cosas de valor. En caso de no querer hacer este gasto extra, hay autobuses lanzadera desde el mismo aeropuerto de Hamburgo para ir y volver. La información la podéis encontrar en la web del festival.
Tengo que decir que es una pasada llegar con el coche a Wacken, y verte el archiconocido letrero de “Welcome Metalheads”. Te pega el subidón de haber llegado a la Cuna del Metal. Además, conforme pasas por el pueblo sus habitantes, sentados a la puerta de sus casas, te saludan con la mano haciendo el “devil’s horn” y el resto de la gente te grita “wacken” para que pites como respuesta. Vamos, que es un disfrute total.


Consejos para la acampada y equipaje:

Quien haya ido alguna vez de acampada no encontrará aquí nada nuevo. Vamos a tener en cuenta que hemos llegado en avión a Alemania, por lo que no podemos llevar mucho equipaje. En mi caso llevé una tienda de campaña para tres personas, una manta y una colchoneta. Lo relevante de Wacken es la tremenda humedad que hay, que se traduce en bastante frío por la noche y primeras horas de la mañana. Para dormir en la tienda de campaña, con un saco de los del Decathlon normalitos y una manta fina por si acaso vais bien. Con mi equipaje (una sábana y una manta de sofá fina), pasé algo de frío. El suelo es bastante blando, ya que son pastos y llueve a menudo, con lo que no necesitaréis demasiado acolchamiento.
Pensad que en Wacken puede hacer un sol de mil demonios (de hecho, quema muuucho) o llover como si no hubiera mañana. Es aconsejable llevar un chubasquero de estos estilo “bolsa de basura” para poder resistir las posibles lluvias así como llevas una chaquetilla fina para cuando empieza a refrescar por la noche. En la metal bag (que comentaré luego) viene un chubasquero de emergencia, pero aún así no está de más ser precavidos. También hay que llevar lo contrario, sombreros o gorras para el sol y protector solar. El que escribe se quedó rojo cual inglés en Salou después de un día bajo el sol Wackeniano, porque mucha sombra no es que haya la verdad. Pero vamos, aparte de las posibles eventualidades climatológicas, con unos pantalones cortos y una camiseta vais bastante apañados. Lo mejor como siempre, ropa y calzado cómodo.


Volviendo a la acampada, en cuanto al tema de los aseos, distribuidos por las parcelas de acampada, hay unos aseos y duchas de pago. Este año valía 0.5€ un uso de WC y 2.50€ la ducha. También hay combos: 4€ un ticket de 10 usos de WC o 10€ 4 duchas y 10 usos de WC. Por los WC vale la pena pagar, ya que después de cada uso se mete un tío que lo limpia, y cuando tú entras aquello está en perfectas condiciones e incluso hay papel y agua para lavarse la cara/manos/dientes. No obstante, sigo recomendando llevar un rollo de papel propio por si las moscas. Muy recomendable ir pronto a los aseos, las colas empiezan a formarse a partir de las 8:30-9:00. Las duchas están bien también, aunque suelen estar muy masificadas. Vamos que es la fiesta de la salchicha, xD.
También hay puntos de toma de agua potable (generalmente al lado de estos aseos), por lo que si lleváis envases, los podéis rellenar allí y no pasaréis sed. Vi a la gente llevar unas bolsas de plástico blando, que al llenarlas se convertían en garrafas de agua, muy útiles para llevar porque ocupan poco y luego hacen mucho papel.


Consejos para el festival:

En esta parte, más que a aconsejaros, voy a comentar lo que hice yo, y podéis tomarlo como guía o hacer lo que os plazca, ya que cada uno vive los festivales a su manera. En mi caso, fue un equilibrio entre conciertos, fiesta y descanso (armado de buena cerveza).
El miércoles por la mañana, es recomendable hacer un esfuercillo y madrugar un poco para poder llegar cuanto antes a la zona vikinga (Wackinger). Mientras nos flipamos con el tamaño de la acampada y la de cosas que hay en la “Holy Land of Wacken”, tenemos que llegar prontito a la caseta para canjear las entradas, ya que se forman importantísimas colas. Lo ideal es comprar alguna cerveza en uno de los supermercados Wacken que hay por allí (había uno mismo en el sitio de la cola) y ponerse en la fila. Este año, con la entrada daban la “Full Metal Bag”, que es una mochilita de esas de tela cerradas por una cuerda, que lleva algunas cosas a modo de detalle y otras útiles, a saber: un llavero, una linternita, un condón, un chubasquero, una bolsa de basura, una pegatina, un colgante y un boli, además de propaganda. Lo mejor de la mochila es que es muy útil para llevar las cosas durante el festival, espero que sigan dándola otros años. Y bien, en cuanto nos amarren la pulsera, ya tenemos lo más importante hecho, ahora sólo queda disfrutar.
Lo ideal es emplear el día previo al comienzo para conocer el terreno, ver los puestos del Metal Market, hacer amistades y disfrutar de la cerveza.


Comer y beber:

Delante de las entradas a la zona de conciertos instalan un biergarten: una zona con bancos, mesas y algo de sombra, donde se pasa bastante tiempo, jeje. Allí puedes tomarte una Franziskaner de 0.5L a 3.5€ o 1L a 8.5€. También tienen Becks, pero esta marca no está muy buena que digamos, aunque es la cerveza del festival. Ni que decir que también podéis tomar refrescos y agua, pero eso lo dejamos para el día de resaca. Comentaros que los vasos llevan fianza (1€ los pequeños y 3€ las jarras), al comprar una bebida pagas la fianza, y si ya tienes el vaso no te la cobran. Siempre puedes devolver el vaso y te dan el dinero que cuesta. Los vasos tienen motivos diferentes sobre el festival y están bastante bien, con lo cual alguno os traeréis de recuerdo.


Algo a tener en cuenta es acordarse de probar el hidromiel (Met, Mead, Met Wine). Lo encontraréis en el drakkar del Wackinger y en otro drakkar más pequeño que hay en la zona de conciertos. Es una bebida alcohólica muy dulce hecha a base de la fermentación de la miel. La hay de varios tipos: Viking Blut, Wacken Met e incluso Met Bier (cerveza con hidromiel).
Para comer, por toda la zona del Wacken Village (zona entre Wackinger y zona de conciertos) hay numerosos puestos de comida de todos los tipos: alemana, hot dogs, pizzas, kebabs, asiática, mexicana, hamburguesas, carne asada, snacks de todo tipo, etc. El precio oscila entre 3€ y 7€. Creo recordar que este año lo más caro era la comida asiática (tallarines generalmente) y de lo más barato una fuente (bastante grande) de patatas salteadas con bacon en el puesto bávaro (junto al biergarten) y con el que quedabas hartísimo. En el pueblo vikingo (Wackinger) también hay muchos puestos de comida, sobretodo panaderías y carnes asadas (ahí todo tiene un toquecito medieval). También podéis comprar algo en un supermercado y llevarlo (creo que únicamente no puedes entrarlo en la zona de conciertos), pero si os queréis ahorrar el paseo no es excesivamente caro comer en Wacken (festival).
En lo que respecta a comer en el propio pueblo, no os puedo decir nada porque no me vino bien acercarme… a ver si otro año voy a conocerlo un poco, jeje.

Compras:


El merchandising oficial del festival se vende en un par de puestos (junto al Wackinger y en la entrada a la zona de conciertos). Las colas suelen ser muy muy importantes (yo me tiré unos 40 minutos y no había “mucha” gente). Si queréis compraros la típica camiseta daros mucha prisa, lo mejor es comprarla el primer día que estéis allí, ya que luego se van agotando tallas y modelos. Dentro de la zona de conciertos hay un puesto con el merchandising oficial de los grupos que actúan. Además de estos puntos oficiales, tenemos muchos puestos en el Wackinger. En esta zona los puestos son de corte medieval, pudiendo encontrar espadas y armas antiguas de distintos tipos o ropajes vikingos.
Un aparte merece el Metal Market. Para un metalero, el Metal Market de Wacken puede ser el paraíso. Ocupa una amplia zona del Wacken Village (junto a la zona de conciertos) y podemos encontrar cualquier tipo de objeto que estemos buscando, desde parches, anillos y camisetas hasta armaduras completas o cazadoras de cuero. Podéis pasar gran parte del día previo (miércoles) visitando los distintos tenderetes. Hay tiendas con objetos de temática gótica, medievales (aunque estos abundan más en el Wackinger), de prendas de cuero, ropa de bebé, accesorios de lo más variado, CDs, vinilos, DVDs y un muy largo etcétera.
Si con todo esto no tenemos bastante, hay también un “mercado descuento”, donde hay muchas camisetas a precios bastante asequibles (por ejemplo, 8€ una camiseta de manga larga).
También hay una carpa de Nuclear Blast dentro de la zona de conciertos, donde podemos encontrar CDs a precios muy variados y con suculentas ofertas, desde 3€ a lo que quieras gastarte en ediciones de lujo de DVDs de las bandas del sello. Yo me compré 3 CDs viejos de Rage y Europe a 3€ cada uno.
Como consejo para las compras os diría que buscárais las ofertas especiales. En algunas tiendas hay camisetas 2x1 o cosas así a mejor precio que comprarlas sueltas. También hay cajones con camisetas “a granel”, pero no suelen ser gran cosa.
Si pretendéis comprar un cuerno para beber, os recomiendo la tienda vikinga que hay en el propio pueblo (http://www.battlemerchant.com/), también pone un puesto en el festival para que os ahorréis el pateo y es donde más barato encontré los cuernos (17€ 0.3L con soporte de cuero para correa).


Conciertos:

Una vez que os habéis hecho al lugar y sabéis dónde encontrar vuestra comida favorita y dónde beber plácidamente, ya podéis dedicaros enteramente a disfrutar de los conciertos. Como a cada uno le gustan estilos y grupos distintos, aquí lo único que puedo recomendaros es que os hagáis un horario con las bandas que no os queréis perder por nada del mundo. Las que os han hecho ir a Wacken, vamos. Hay tantas cosas que hacer y tantas bandas por ver, que es imposible que lo veáis todo, quizá lleguéis con suerte a ver un 40%-50% de las bandas que tocan, así que hay que tener claras las prioridades.
Dicho esto, tampoco hay que hacer ascos si, en un momento de “libertad horaria” nos pilla un concierto de una banda que ni conocemos, ya que los grupos suelen hacer auténticos conciertazos en Wacken, para que la próxima vez ya les conozcas. A mí me pasó con The BossHoss en esta ocasión. También recomendaros los grupos alemanes ya que, al tocar en casa, el público se vuelca con ellos y ellos, a su vez, se vienen arriba de forma espectacular. Este año (para mi gusto) lo petaron por este motivo Die Apokaliptischen Reiter y Edguy, seguidos de Grave Digger.
A la hora de asistir a un concierto, tened muy en cuenta si queréis meteros en la gresca o verlo tranquilamente disfrutando de una cerveza. Dependiendo de conciertos, es fácil estar en primeras filas, pero se paga un precio por ello. Los alemanes son más tranquilos que en España, pero en Wacken campa a sus anchas la práctica del crowd-surfing y los circle pits, death walls y mosh pits. Esto es que puedes ver a Alice Cooper a 20 metros, pero te van a pasar 500 personas por encima. A mí me ocurrió y es muy molesto no poder estar pendiente del concierto por si una bota militar con punta de acero te patea la nuca. Pero también tengo que decir que, aparte de esto que es difícil de evitar, los “pits” son fácilmente evitables y si no quieres meterte, no te metes. Así que, por lo general, los conciertos se pueden ver bien.
Ah! Y no os cortéis en llevar banderas, así podréis ver por las pantallas dónde estáis exactamente, y os podréis localizar en los DVD que sacan cada año.


Vuelta a casa:

Si habéis llegado a Wacken en coche desde Hamburgo y tenéis que volver para coger el avión desde allí, pensad que es lo más común, así que las colas son kilométricas. La gente madruga bastante para salir del festival (o no se acuesta), así que tenedlo en cuenta para planificaros bien y no perder el avión. Últimamente parece ser que te desvían por caminos rurales bastante trozo, hasta que al final sales a la autovía. El año pasado nos costó aproximadamente algo menos de hora y media llegar a la autovía desde Wacken.
La salida tiene bastante gracia si no te lo tomas con estrés, ya que pasas por varios pueblecitos, donde la gente está sentada a la puerta de sus casas despidiendo a los “peludos” saludando con la mano.

Pues ya está, si habéis sido capaces de llegar hasta el final, podréis haceros una idea de lo que os espera en las sagradas tierras de Wacken.

 
Nos vemos en Wacken, Rain or Shine!


Enlaces al foro oficial de Wacken Open Air con mucha información sobre el festival:

Ópera Rock: Legado de una tragedia

Muy buenas de nuevo. Ya que el otro día os recomendé que le echárais un ojo a un fan film sobre el Señor de los Anillos, hoy voy a dedicar el post a recomendar un producto musical nacional. Se trata de una ópera rock basada en la vida y obra del escritor Edgar Allan Poe.
A poco que hayamos leído, podemos imaginar que el carácter huraño y atormentado de Poe a lo largo de su oscura vida, puede dar bastante de sí a la hora de componer una obra basada en él. Y esto es lo que han intentado los creadores de "Legado de una Tragedia"; un elenco de músicos muy conocidos del panorama heavy/rock español que desde 2004 han estado dando forma a esta ópera rock. Entre ellos están Leo Jiménez (Saratoga, Stravaganzza), Patricia Tapia (Nexx, Mago de Öz), Óscar Sancho (Lujuria), Niko del Hierro (Saratoga), Pablo García (Warcry), Jero Ramírez (Saratoga, Jero) y un largo etcétera. Entre todos, han conseguido sacar adelante un disco que nada tiene que envidiar a las metal opera que hemos visto en los últimos tiempos (Avantasia, Aina, Nostradamus, Da Vinci...).
Para más información sobre el proyecto, con fecha esperada de lanzamiento el 16 de Diciembre de 2008, mejor que seáis vosotros quienes visitéis su página oficial (http://www.myspace.com/legadodeunatragedia) y escuchéis algunos de los temas que tienen disponibles. Personalmente me encantan "El Cuervo" y "Fe sin Dios".
Y nada más, espero que os guste y no volváis a quejaros de que no hay discos nacionales bien trabajados... nunca más.

Cómo ser heavy (I)

El otro día, un amigo mío que se dedica a navegar por blogs y foros de adolescentes atribulados por sus problemas, me dio la idea de este post. Parece ser que, por ahí fuera, la gente se pregunta cómo ser algo. ¿Cómo puedo ser aficionado de la Selección? ¿Cómo puedo ser popero? ¿Qué hacer para ser Emo?. Pues bien, adolescentes sin personalidad alguna sedientos de camaleonizaros en algo que no sois ni sentís, aquí tenéis unos consejos sobre cómo ser heavy.

Para ser heavy, lo primero que hay que procurarse es la vestimenta. Dado que estamos en verano, os voy a proponer un estilo que, si bien no es el auténtico de metalero de libro, os permitirá ir cómodos a la par que molones (¿aún decís esto los jóvenes?). Tirad las converse y las camisetas con mensajes friki-ambiguos, y agenciaros el auténtico vestuario heavy. En primer lugar, una camiseta negra de algún grupo híper conocido: Iron Maiden, Metallica, Mötorhead, AC/DC, las de Manowar se llevan mucho, etc. Ahora unos bonitos pantalones cortos (o pirata a la altura del gemelo) con estampado militar. Todo esto lo completamos con un chaleco vaquero lleno de parches: un parche gigante en la espalda, un par de logos en la pechera, y toda clase de parchecillos de todos los grupos existentes posible en el resto de la chaqueta. Ahora esto lo rematamos con unas zapatillas negras de cualquier marca baratuna, una pulsera de pinchos en la muñeca y un colgante en forma de púa. Muy bien, queridos lectores, ya estáis vestidos de heavy. Sólo os falta dejaros el pelo largo, aunque ahora hay todo tipo de heavys el pelo largo es lo mejor. Y nada de largo amariconado recortando puntas, con que lo lavéis ya vale, la peluquería para las marujas. Los que llevéis la maldita “greña emo” sobre la cara ya estáis cortándoosla o integrándola hacia atrás en la melena.

Obviamente no todo es la apariencia (¿verdad?), así que tendréis que culturizaros un poco en la religión del metal. Lo primero que hay que hacer es elegir un grupo de los grandes como favorito y adoptarlo como Mesías. Aquí lo suyo es ser fan de AC/DC, Iron Maiden, Metallica... vamos, los mismos que la camiseta que hemos comprado. Seguidamente entraremos en un foro y buscaremos los discos que la gente dice que son los mejores. Aprovechad que estáis en el foro y quedaros con alguna frase lapidaria para utilizar en las conversaciones que tendréis con otros metaleros. Por ejemplo: “estos no harán un concierto como el de Donington del 88”, “Clive Burton si que le metía caña, éstos ya no tienen huevos”, “son los mejooooooresssss!”, “El De Maio es más heavy que una lluvia de hachas”, etc.
Continuaremos eligiendo uno de los mismos grupos de arriba para odiarlos a muerte. Gritar “son muy comerciales”, “dan asco”, “puta panda de drogadictos maricones” nos hará parecer que les odiamos más.
El ritual de aprendizaje sigue con el estudio de los grupos clásicos, que merecen todo el respeto del mundo. Aprenderse quienes son Black Sabbath, Led Zeppelín, Rainbow es de carácter obligado, así como conocer alguna de sus canciones.
Ya por último, tenéis que elegir un grupo minoritario para ser el fan número uno. Todo heavy tenemos un grupo poco apoyado a nivel masivo pero que nos vuelve loco. Suele ser un grupo local/nacional poco reconocido. Aquí lo tendréis más jodido porque en los foros no se habla mucho de ellos... pero si queréis ser heavys también hay que currárselo un poco. Cada vez que suene una canción de ellos (si es que suena) en algún garito, deberemos fliparnos como Angus Young pasado de anfetas (¿qué quién es Angus?, repasad el primer punto, id a la wikipedia por el amor de Dios, bueno de Satán que vais a ser heavys).
Con la excusa de escuchar en un “pafeto” alguna canción de los grupos que os habéis aprendido, podéis entablar conversación con alguien al que veáis que les gusta la banda. Mirarle a los ojos y decirle “son la polla” es un buen comienzo. Después haced algún comentario sobre la técnica del guitarra o la voz del cantante, y dejad que vuestro interlocutor lleve el resto de conversación, vosotros asentid levemente cada cierto tiempo, recordad que al fin y al cabo sois heavys de palo. No se os ocurra comparar a los miembros de un grupo con sus enemigos naturales. No os metáis en debates Megadeth-Metallica, Dio-Ozzy, Dickinson-Blaze, Helloween actuales o antiguos y un larguísimo etcétera. Aunque, pensándolo bien, a la mitad ni los conoceréis.

Vamos a proceder ahora a comentaros cómo comportaros. Primeramente, debéis de dejar de ir a los locales que acostumbráis, con nombres de mariconada cool tal como Ambrosía, Piruleto o Mareíto, y empezar a ir a los locales heavys de vuestra ciudad. Son esos que en lugar de proyectar luz la absorben y cada vez que se abre la puerta sale un estruendo del infierno. En cuanto entréis, id a la barra, llamad la atención del camarero cogiéndoos las muñecas a lo Manowar y pedid una cerveza, pero un litro. Nada de martinis con limón ni malibúses con piña, so nenazas, cerveza o whisky (jack daniels) y si puede ser todo junto mejor que mejor.
Una vez que estéis avituallados, debéis sentir la música. Cada acorde de guitarra es una patada en vuestras pelotas, cada solo una puñalada en el corazón. Hay que hacer como que tocáis la guitarra (técnicamente air guitar) mientras movéis la cabeza arriba y abajo como en trance. En este momento, a los ojos del resto de la clientela del bar ya parecéis normales. Conforme vayáis bebiendo cerveza, pasaréis de flipaos a flipaos borrachos, pero eso es justamente lo que os hace falta para llegar el lunes a clase con cara de muerte y poder vacilar al resto.

Si seguís este tópico mini manual de bolsillo, en una semana habréis conseguido pasar de lo que quiera que fuerais a ser el heavy de la semana. Habréis pillado una buena cogorza por primera vez en vuestra vida e incluso es posible que os hayan metido algún sopapo por decir algo inapropiado hablando con algún metalero. ¡Cuantas cósas para contar en vuestro photolog!, ¿no?
Próximamente hablaremos de cómo debéis acudir a un concierto de Metal, lo que vendría a ser algo así como un bautizo. Mientras tanto, seguid practicando las poses metaleras o, si es muy duro, haceos de lo que se lleve esta semana.

Sigue tu apredizaje para ser el perfecto heavy en "cómo ser heavy (II)".

Metallic way of life (El finntroll de mi finntrolleria III)

Ya estamos dentro de la zona de conciertos y ahora tenemos una primera misión: acercarnos a la caseta de tickets y comprar un montón de litros de cerveza, porque no podemos deshidratarnos y el calor suele ser agobiante.
Ahora hay que poner a prueba a las camareras de las barras y asegurarnos de que en momentos de necesidad nos atenderán rápidamente. Una vez con los suministros de cerveza en buen estado, nos acercamos al escenario donde están buscando a "Juantxu" insistentemente sin encontrarlo. Nos paramos a cierta distancia, nos hacemos la primera foto con el escenario a nuestras espaldas, y preguntamos aquello de "¿quién toca ahora?". Aquí es cuando hay que demostrar culturilla, véase el ejemplo:
-Tocan los "Deshollinadores de las Chimeneas del Infierno". No se que tocarán.
(Opción 1)-Ummm... me suena que tocan trash-power-alpino, algo parecido a "Mamoplastia" pero con más melodía.
(Opción 2)-Son trash-power-alpino, están guapos. Yo me bajé un par de discos y molan. Tienen un temazo que se llama "stones in the dark wood" que se sale, si lo tocan me da algo.
(Opción 3, la mejor)-Son trash-power-alpino. Yo les vi como teloneros de John Noone en Barcelona cuando vino en solitario con el bajista de los "Discípulos de Alf" y el bateria de "Atapuerca". No estuvieron mal, pero el sonido fatal, aunque el guitarra es bueno el cabrón, antes tocaba con un coro de monjes nepalís.
Ahora todos los de alrededor saben que controlamos de metal. Después de algunos comentarios banales sobre el tiempo de la zona, los grupos que queremos ver hoy y demás, es hora de que empiece el concierto y se dice aquello de "bueno, vamos a ver que tal estos", inmediatamente después aplaudiremos a la banda y silbaremos para animarles. Si nos gusta, nos giraremos hacia algún amigo y poniendo cara "quién lo iba a decir" comentaremos: Ah! Pues meten cañita los tipets. Dependiendo del grado de emoción, nos acercaremos a las primeras filas para intentar conseguir una púa (para cuando sean famosos) o nos quedaremos donde estamos, para despedirles con aplausos (aunque no nos hayan gustado, no es cuestión de desmoralizarles). Si el grupo toca alguna versión, o tienen una canción conocida, hay que decir aquello de "yo esa la toco con mi grupo, nos queda de puta madre, aunque el solo lo cambiamos un poco". Ahora hay que esperar una media hora hasta que empiece el siguiente concierto, así que miraremos a la peña y les diremos "bueno ¿qué?, una birra", la cual acompañaremos de comentarios del show, donde siempre hay que decir que el sonido estuvo mal y que el cantante no llegaba a los tonos altos, eso queda muy bien y parece que entiendes del tema.
Aprovechando que tocan unos que no nos gustan nada, recorreremos los tenderetes, donde podremos encontrar todo tipo de complementos heavy, desde anillos de calaveras a armaduras medievales completas, muy prácticas con este calor. Compraremos alguna chapa, pulsera o similar, y nos acercaremos a referescarnos a las barras. Luego nos iremos al escenario otra vez a ver al siguiente grupo, momento que aprovecharemos para quitarnos la camiseta y así poder lucir los tatuajes que tanto nos han costado.
Poco a poco, van pasando los grupos uno tras otro, anochece, y llega el momento del cabeza de cartel. Después de haber descubierto alguna banda y, gracias al nivel de alcohol, haber saltado como posesos en las primeras filas, llega nuestro favorito. Comentamos las veces que los hemos visto en los más variopintos lugares, y nos preparamos para recibirles.
Empieza el concierto, movemos la cabeza adelante y atrás, también meneamos la espalda, las piernas, esto es mejor que el método Pilates. Ahora llega el momento del "air guitar". Empezamos a emular a nuestros ídolos en nuestra guitarra imaginaria, ¡qué solos! ¡pedazo de riff!, no parece tan difícil, me sale de puta madre, parece hasta que toco yo. Extasiados tocan nuestro tema favorito, ¡ohhhhhh, siiiii!. Nos sabemos el set list de memoria, para algo son nuestro grupo predilecto, sabemos que van a hacer el bis, van a tocar ese tema que estamos esperando... la baladita. Porque, aunque un heavy nunca dirá que le gustan las baladas, a todos les encantan. El heavy es un ser que ama, siente y padece tras su dura coraza forjada de metal, en ocasiones perforada. En este momento, el heavy llama a su novia para conectar con ella a un nivel astral, y pasado el mágico momento, vuelve a ponerse la cota de malla, mirando alrededor a ver si alguien le ha visto. Nada, seguimos siendo el más duro del barrio. Nuestro ídolo termina el concierto con la recurrente frase (que siempre nos creemos) de "habéis sido el mejor público de toda mi vida, viva España, gracias y hasta pronto", y nos acercamos a la barra de nuevo con los ojos vidriosos, extasiados y contentos de la descarga que acabamos de ver. Comentamos con los colegas el concierto, y llegamos a la conclusión de que se han salido.
Ahora sólo queda ir a la tienda a dormir, un par de días más parecidos y vuelta a casa.

Metallic way of life (El finntroll de mi finntrolleria II)

En esta entrada vamos a ver cómo es la vida de un metalero (heavy común) en un festival de heavy metal.
La preparación del viaje es fundamental: una bolsa de deporte llena de camisetas negras, pantalones cortos con cadenas, mudas limpias, crema solar, tienda de campaña del carrefour y una bolsa nevera con mucha cerveza para el largo camino en autobús. Después de unas cuantas horas de viaje, con el autobús transformado en el "yellow submarine" de los Beatles, los tímpanos acostumbrándose a los decibelios con los recopilatorios de las bandas más punteras, se llega al festival. Y empiezan las aventuras.
El autobús para lejos de la acampada y tienes que cargar con todos tus pesados trastos, primero hasta entrada de la zona de conciertos, para que te marquen como al ganado con tu pulsera fluorescente, y luego deshacer el camino hasta la zona de acampada. Llegas con los brazos destrozados pero nunca lo dirás, ¿acaso no estás hecho de metal?, el dolor no existe para el heavy. Ya en la acampada, tienes que elegir sitio entre todos tus colegas para plantar el campamento base, y esto es más dificil que hacer que Pocholo se deje las drogas. Al final, se encuentra un sitio a gusto de todos, lejos de los servicios y duchas (para evitar las posibles riadas) y se procede al levantamiento de las tiendas.
Esto es francamente divertido. Abres tu nueva tienda orgulloso sabiendo que jamás volverá a caber en su funda, estiras las lonas, miras con escepticismo los palitos que forman el armazón, observas a tus compañeros y haces la pregunta que todo el mundo hace: ¿alguien sabe cómo coño va esto?. Mirando las instrucciones y, con los sabios consejos de todo el que te ve montar la tienda, acabas construyendo tu morada. Le haces fotos para que luego todos vean lo bien que te quedó, pero por dentro piensas "no se si esto va a aguantar mucho", y dices a los de alrededor aquello de "bueno, mientras que no llueva ni haga aire, bien". Eso es seguridad, si señor, una tienda que resiste a los elementos como ninguna.
Ahora procedemos a amueblar la tienda de campaña, porque al heavy, al contrario de lo que se piensa, le gusta dormir como un señor, ya lo dijo Tolkien "...era una tienda heavy, y eso significa comodidad". Cogemos la colchoneta con cubierta de pelillos que hacen que no se enfríe el plástico por la noche, y procedemos a hincharla, pero entre el cierre de seguridad y nuestros maltrechos pulmones nos tiramos casi una hora para hincharla totalmente. Caras rojas como tomates, agujetas en los labios de tanto soplar y casi sin poder respirar, pero ha valido la pena. Ahora se establece las tiendas que guardarán la comida y las del resto de materiales, y ya casi estamos listos para ir a la zona de conciertos.
Ponemos el arroz para que se haga al horno en la tienda (las temperaturas alcanzadas durante el día dentro de una tienda del metal llegan a ser increíbles) y revisamos nuestra indumentaria. Camiseta negra de algún grupo que nos guste, chaleco vaquero lleno de parches por encima fabricado con una vieja chaqueta, pantalones cortos para evitar el calor, zapatillas de montaña para poder estar de pie mucho rato, cadenas, anillos, gafas de sol, bronceador para no quemarnos, cámara de fotos y ya estamos listos. Aunque también puede irse disfrazado de estrella del rock o de Obelix, como en el último evento.
No volveremos al campamento hasta bien entrada la noche, cuando tras montar algo de jaleo, se dormirá como bebés un par de horas hasta que amanezca. Tras levantarnos, inmediatamente nos acicalaremos en las duchas comunales unisex y procederemos a desayunar. Medio escondidos en la tienda, nos tomaremos un zumito o similar con alguna magdalena, pero un poco después, haremos ver que nuestro verdadero desayuno es un litro de cerveza, porque ante todo somos duros.
Y ahora si que si, ha llegado la hora de ir a los conciertos. Caminamos animadamente hasta la entrada, con la cámara de fotos escondida en alguna parte de nuestra indumentaria por el tema de los derechos de autor, y tras las miradas de los seguratas entramos.
Más en la próxima entrada.

El finntroll de mi finntrolleria

Recientemente, he viajado a las ancestrales tierras del Norte a través de vastas llanuras y escarpadas montañas, para encontrarme con los dioses del metal venidos de los atrios del Valhalla. O lo que es lo mismo, asisití a la segunda edición del Metalway Festival celebrado en la localidad vasca de Gernika (y ya van 4 grandes slam).
La verdad es que el festival estuvo muy bien y, como siempre, hubo de todo: buen rollo, un servicio decente, buenas actuaciones, precios abusivos, sorpresas matinales y demás.
Pero el aparte de para entender por qué Tobias Sammet persiguió a Sharon Den Adel durante dos Avantasias, preguntarnos cuándo dejará el cigarro Michael Weikath, comprobar que Mille Petrozza sigue gritando más que un árabe matando infieles, verificar que Angela Gossow canta como canta, pensar en cuánto le falta al bueno de Hansi Kürch para dar a luz o por qué los viejos rockeros nunca mueren, el festival sirvió para observar todo tipo de curiosidades que merecen ser comentadas aparte, fieles al estilo de esta página.
Así que en las próximas semanas espero compilar las mejores anécdotas y dar a conocer el maravilloso mundo de los festivales de Heavy Metal. Mientras tanto, ¡por el ojo sano de Odín!, buscad algo que hacer.

Hard Rock Hallelujah!

Como algunos ya sabréis -y si no os lo digo yo-, la edición de este año de Eurovisión se celebró ayer sábado con resultados sorprendentes. Realmente no soy muy seguidor de esta patraña de concurso, que no es más que politiqueo con excusa musical, pero si que me gusta echarle un ojo de vez en cuando a la gala, ya que siempre hay alguna moldava o griega con buenas aptitudes. Pero además este año tenía una motivación extra: los finlandeses Lordi.
El grupo en cuestión, Lordi, son una banda de heavy metal -dile rock duro- que aparecen en escena disfrazados de monstruos, al más puro estilo película de zombis. Tienen un par de discos más algunos singles, desde que sacaron su "Get Heavy" en el 2002. Combinando su rock duro de corte ochentero con la agresiva estética de sus disfraces, en poco tiempo se hicieron un hueco en el panorama musical de su país, lo que les llevó a presentarse al concurso de selección de representante para Eurovisión -cosa que la mayoría de grupos de rock descarta de base- con el resultado de que el público les eligió a ellos, muy a pesar de la televisión finlandesa, ya que desde que se anunció su participación han tenido que sufrir en sus carnes ataques acusándolos de satanismo -cómo no-, y eso que una de sus canciones dice: "Devil is a loser and he`s my bitch"; ¿qué clase de satánico diría eso?.
La canción elegida para Eurovisión fue "Hard Rock Hallelujah!", una canción de rock melódico con estribillo pegadizo cuyo mensaje, lejos de ser satánico, dice algo así como que cuando sobrevenga el "Arockalypse" la salvación llegará con el hard rock. Su puesta en escena, lejos de utilizar bailarinas guapísimas de largas piernas, se basó en lo que es una actuación de un grupo de rock, con abundante pirotecnia -que tuvieron que pagarse entre ellos y el club de fans, ya que la televisión finlandesa no lo hizo-, un maquillaje que les cuesta cerca de cuatro horas conseguir y unas alas que desplegaba el cantante en el momento álgido del tema.
Tal vez por lo chocante del espectáulo, por simpatía, por la canción o por todo junto, el país ganador fue Finlandia por una gran cantidad de votos. Como diría más tarde Mr. Lordi, el vocalista del grupo: "Piensa en ello, una banda de rock ha ganado un concurso de pop. Hemos desmostrado que Europa no es un lugar tan malo". Y la verdad es que fue cuanto menos curioso ver el castillo de fuegos dedicado al ganador mientras Lordi interpretaban su canción. Han demostrado que se puede triunfar haciendo rock, y que no es una música marginal, ya que ha gustado a media Europa.
Su momento de gloria ha llegado lógicamente ahora y no será raro verles en todo tipo de galas, tampoco lo será escuchar la canción hasta aburrirla en televisiones y pubs, ni tampoco pasarán más de tres días para que puedas descargarte el "politono hardrock". Pero sea como sea, enhorabuena a estos tíos y Hard Rock Hallelujah!.

El número de la bestia

Hoy se cumplen 24 años de la salida al mercado del disco que Steve Harris, Bruce Dickinson, Dave Murray, Adrian Smith y Clive Burr colocaron en los anales de la historia del heavy metal y, por ende, de la música. El disco, titulado "The Number of the Beast", fue el tercer redondo de Iron Maiden y a él le deben el comienzo de su espectacular época dorada con un gran éxito mundial, que avalarían disco tras disco desde entonces.
Como en todo disco legendario, abundan los misterios y curiosidades entorno a él. Se cuenta que durante la grabación se producían apagones eléctricos, los contadores se volvían locos, algunas pistas no se grababan correctamente y algunos sucesos de estilo similar. También durante la grabación, cuando el productor Martin Birch se dirigía al estudio sufrió un accidente de coche... se había quedado sin frenos. Más tarde, debido al tema "The Number of the Beast", que trata sobre las experiencias de alguien que contempla un ritual diabólico -también se comenta que pudo haber estado inspirado en La Profecía II- y cuya introducción corresponde a un fragmento del Apocalipsis (concretamente el 13,18), se tildó a la banda de satánicos.
Musicalmente, el disco se apartó de las influencias punk de los dos primeros y, gracias en parte a la voz de Bruce Dickinson -mucho más aguda que la de su predecesor hasta entonces, Paul Di Anno-, le dieron una vuelta de tuerca a su estilo, acabando de definir lo que sería "el sonido maiden". Dobles melodías de guitarra perfectamente armonizadas, donde Murray y Smith se complementaban a la vez que se retaban en cada solo, la notable presencia de las líneas de bajo de Harris, sello inconfundible del grupo, y la pegada del incansable Burr a la batería -tristemente este sería el último disco suyo con Maiden, después le reemplazaría Nicko McBrain-, ponían el terreno para que Dickinson destrozara los tímpanos con su voz de sirena antiaérea.
Con estos elementos, las nueve canciones que componene el disco nos cuentan historias que hablan del diablo, de un hombre encarcelado con sueños de libertad, de la prostitución en la Inglaterra de los ochenta, de las invasiones normandas, de la masacre de los indígenas americanos por el hombre blanco o de los pensamientos de un condenado a muerte poco antes de morir. Las canciones, aún con 24 años de antigüedad, tienen un palco presidencial en cada concierto de Iron Maiden, donde tres temas del disco nunca faltan en cada concierto. Algo tienen los clásicos que nunca pasan de moda.
Dede la Ciudad de Piedra, recomendamos a todo el mundo que escuche el disco, saque sus propias conclusiones... y no se extrañe si durante la reproducción ocurre algo extraño, pues como ellos dicen: life down there is just a strange illusion.