Mostrando entradas con la etiqueta películas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta películas. Mostrar todas las entradas

Born of Hope

¡Hola a todos! Voy a aprovechar otro post para anunciaros una nueva película basada en El Señor de los Anillos. Si hace un tiempo tuvimos el fan film inspirado en la cacería de Gollum (www.thehuntforgollum.com), ahora nos llega otra película, en esta ocasión basada en la historia de Arathorn y Gilrael: los padres de Aragorn.

Podéis ver la película online en el siguiente link: Born of Hope

Además, tenéis la noticia completa en la web de los amigos de El Fenómeno.

La Caza de Gollum

Muy buenas a tod@s... si es que hay alguien ahí.
Rompo el silencio de meses para hacer un poco de divulgación a favor de un fanfilm basado en la obra de Tolkien "El Señor de los Anillos". La película en cuestión lleva siendo producida desde el año pasado, y en ella se narra la historia de Aragorn dando caza a la criatura Gollum para averiguar la verdad sobre al anillo de poder.
La gente involucrada no tiene intención de sacar ningún provecho económico ni cobran por ello, siendo aficionados al libro que únicamente pretenden contar la historia. De hecho, incluso pedían colaboración, por si alguien a quien se le diera bien alguna de las tareas que necesitaban realizar queria formar parte del proyecto, fuera profesional, aficionado o principiante total.
De momento llevan gastadas unas 3.000 libras, y la película (de unos 40 minutos de duración) estará lista a principios del 2009 para descargar en su página web: http://www.thehuntforgollum.com/.
Si os gusta el Señor de los Anillos (el libro, no él en sí mismo :p), no dudéis en visitar la página.
Yo, por mi parte, ya tengo ganas de poder ver el resultado.

And the Oscar goes to

Como todos sabemos, este fin de semana se entregan las estatuillas de C3PO que tanto desean todos los que trabajan en el mundillo del cine. Sobre la alfombra roja, montones de estrellas, todas radiantes con vestidos y joyas que valen más que las propias películas que representan. Cientos de fotógrafos cubriendo el acto y cientos de miles de dólares gastados en que la ceremonia sea todo un éxito. Como cada año, grandes decepciones, alguna sorpresa y premios más que cantados. Además está el eterno debate sobre la comercialidad de las películas nominadas y los reproches por parte de los que no han sido nominados.
Personalmente me gusta la ceremonia de los Oscar. Lo que más me gusta es ver el desfile de celebridades -femeninas claro- por la alfombra. Unas se pasean elegantes y sobrias -luego ya beberán en la fiesta-, otras sexys y desenfadadas y algunas en perfecta combinación entre los dos puntos. Escotes de vértigo, altísimos tacones, aberturas estratégicas, brillantes y un largo etcétera: es la noche del glamour -y también de algún que otro atentado al buen gusto-. Estaría bien poder pasarse un año por la ceremonia, y luego ir a la fiesta con las estrellitas... a ver qué pasa.
Pero hay alguien a quien le gustan aún más los Oscar: las casas de apuestas. Gane quien gane, ellos suelen embolsarse grandes cantidades de dólares. Desde sus páginas en internet, podemos ver cómo nuestra audacia al apostar por la actriz revelación se convierte en sus beneficios. Pero en fin, hay gente a quien le gusta añadirle algo de emoción a las cosas, cada uno que decida si juega o no. Yo lo único que apostaría es que la gala será algo más entretenida que la de los Goya de este año.

Milagro en Nochebuena

La navidad está aquí un año más y no me he dado cuenta por las luces en las calles, los anuncios de juguetes, la vuelta al Carrefour de ferrero rocher y mon cherie, ni siquiera por el spot del calvorota de la F1 en telecinco anunciando la lotería. Ha sido por algo todavía más determinante para identificar tan entrañables fechas: las películas americanas de serie Z basadas en la navidad.
Estoy por hacer una tesis doctoral sobre estas películas. Ya sabéis a cuales me refiero. Esas en las que aparece un vejestorio barbudo de pelo cano que se pone a hablar con una niñita desdichada -porque a su papá le ha atrapado una nevada en la otra costa y no podrá estar en nochebuena para regalarle el pony- que se pasa la película abrazada a un peluche. El viejete se hace amigo y confesor de la criatura y resulta que no es sino Santa Claus. Al final, el abuelo, utilizando unos polvillos dorados que añade grácilmente el infografista de turno, deshiela la ciudad donde está el padre o va a buscarle en sus maravillosos renos y lo lleva a casa. Entonces la madre de la niña que se pasa la película entera pensando que el viejo es un pederasta, cambia de idea y se abraza con el padre y la hija en la puerta de su casa, con el tejado nevado, el pony caminando a su alrededor y viendo como Santa Claus se aleja en su trineo saludando estilo Letizia Ortiz.
Otra posibilidad para estas películas es la del padre horrible pero graciosete que acaba raptado por un enano (siempre es el mismo, uno con barba de tres días morenito, fijaos) que le convierte en el sustituto de Santa Claus porque éste tiene la gripe aviar. El recién "ascendido" a benefactor mundial resulta ser un patán en su nuevo puesto y el stress le lleva al borde del suicidio. Entonces, a través de una bola mágica en el Polo Norte ve a su hija pedirle a Santa Claus que le traiga mejores momentos junto a su padre, el papaíto se pone sentimental, se aplica en el curro y al final Santa Claus y toda su corte de enanos le despide en una alegre ceremonia mientras sostiene a su hija en brazos.
Pero vamos a ver, ¿qué tipo de sandeces son éstas?. Yo, de pequeño ya podía desear la clínica de cirugía estética de los Playmobil, que si valía más de lo que Santa Claus presupuestaba me quedaba con el Gijoe operado de cataratas. Claro que, ni era niña -todavía sigo sin serlo- ni americano. Porque está claro que el viejo barbudo sólo atiende a yankis hijos de neo yuppies con todoterreno y porsche en el garaje. Además, yo detendría al Santa Claus de las narices, porque el tío además de rebasar con creces el límite de velocidad e ir más cocido que María Jiménez en Nochevieja (de ahí sus mofletes rojos y ojillos achinados), tiene a todos los gnomos del planeta esclavizados, sin seguridad social y con contrato basura. Esto se deduce porque ninguno quiere dejar de trabajar, les aterra ponerse enfermos y no tienen casa, viven en el propio taller.
Así que si estas navidades una ventisca atrapa a vuestro papá en una ciudad dejada de la mano de Dios, no intentéis protagonizar una de estas películas, deseadle que viva en el Día de la Marmota, que al menos nos reiremos más.
Jou Jou Jou!