Un minuto de silencio

Hoy hace dos años de los terribles atentados terroristas de Madrid que causaron la muerte de casi doscientas personas inocentes. Un hecho que unió a todo el pueblo español bajo la bandera de la repulsa a la violencia.
Desde aquí quiero unirme al sentimiento de todos los afectados y aprovechar para condenar de nuevo este tipo de acciones. No a la violencia y al asesinato, pero si al sentimiento que nos unió y que hará que al final acabemos con esto. En ese tren, íbamos todos.

Grandes enigmas del mundo

Hoy voy a hablar de un tema que interesa profundamente a científicos de todo el planeta. Tras décadas de investigación utilizando los mejores satélites meteorológicos, los estudiosos no consiguen descubrir la razón de tan extraño suceso: ¿por qué cada vez que cuelgan las banderitas para las fiestas hace viento?.
Hace unos días colgaron en mi barrio las banderas para adornar las calles en las fiestas e, inmediatamente, esa misma noche comenzaron a producirse ráfagas de viento de hasta 100 Km/h. Y esto se repite cada año. Tal vez el dios - supongamos que sigue en el cargo Eolo - encargado de producir viento, se dedica a mirar a la Tierra y de repente: ¡corre, corre! que en Valdeconejos de Arriba ya han colgado las banderitas de las fiesta populares, dale al botón. ¡Y hala!, ventoleras de aúpa. De hecho, estoy seguro de que el día que los americanos colocaron la bandera en la Luna hizo viento.
Además hay otra cosa también curiosa además de que haga viento el día que las ponen. Cuando faltan un par de días para las fiestas, entonces llueve. Así no se pueden reemplazar y quedan las calles más tristes que las cabezas de esa gente que se peina sus tres pelos en cortinilla.
Habrá gente que dirá que el estado de las banderas se podría mejorar si no se colgaran entre dos y tres semanas antes de las fiestas, pero da igual. Si tiene que llover y hacer viento, lloverá y hará viento, en mayor o menor espacio de tiempo, pero pasará. Yo creo que este tema obedece a la Ley de Murphy, de forma que si tiene que hacer viento en un momento temporal T, este momento coincidirá inequívocamente con el instante de colgar las banderas festeras.
El por qué de todo es - como digo arriba - un misterio, sino lo fuera no tendría gracia. Tal vez -según la ideología vikinga - los dioses tejieron todos los sucesos del mundo y ya estaba escrito que al colgar las banderas haría viento, o tal vez se debe a la Ley de Murphy, o quizá obedece una ley causa-efecto, de forma que colgar las banderas produce viento. Pero sea como sea y como diría Iker Jiménez - con sus dramáticas pausas -, ahí tenemos el hecho, sobrecogedor, ante nuestros ojos y sin ser capaces de explicarlo, como tantos otros misterios de este planeta.

And the Oscar goes to

Como todos sabemos, este fin de semana se entregan las estatuillas de C3PO que tanto desean todos los que trabajan en el mundillo del cine. Sobre la alfombra roja, montones de estrellas, todas radiantes con vestidos y joyas que valen más que las propias películas que representan. Cientos de fotógrafos cubriendo el acto y cientos de miles de dólares gastados en que la ceremonia sea todo un éxito. Como cada año, grandes decepciones, alguna sorpresa y premios más que cantados. Además está el eterno debate sobre la comercialidad de las películas nominadas y los reproches por parte de los que no han sido nominados.
Personalmente me gusta la ceremonia de los Oscar. Lo que más me gusta es ver el desfile de celebridades -femeninas claro- por la alfombra. Unas se pasean elegantes y sobrias -luego ya beberán en la fiesta-, otras sexys y desenfadadas y algunas en perfecta combinación entre los dos puntos. Escotes de vértigo, altísimos tacones, aberturas estratégicas, brillantes y un largo etcétera: es la noche del glamour -y también de algún que otro atentado al buen gusto-. Estaría bien poder pasarse un año por la ceremonia, y luego ir a la fiesta con las estrellitas... a ver qué pasa.
Pero hay alguien a quien le gustan aún más los Oscar: las casas de apuestas. Gane quien gane, ellos suelen embolsarse grandes cantidades de dólares. Desde sus páginas en internet, podemos ver cómo nuestra audacia al apostar por la actriz revelación se convierte en sus beneficios. Pero en fin, hay gente a quien le gusta añadirle algo de emoción a las cosas, cada uno que decida si juega o no. Yo lo único que apostaría es que la gala será algo más entretenida que la de los Goya de este año.